Que triste es el teclear de los dedos intentando arrancar una sonrisa a una persona desconocida que vive a millones de quilómetros de tí y al que nunca podras ver, seguramente, aunque llueva o haga calor, aquella persona sentirá lo mismo pero alejada de ti; tal vez en un mundo desconocido.
La vida seguirá pasando, y seguirás tecleando en esas teclas, esperando ver la cara enfrente de la tuya a aquel ser al que un día entregaste tu confianza y tu cariño, tus sonrisas y puede que hasta tu corazón.
Cuando no haya más remedio que aceptar que estais separados por una cantidad infinita de quilómetros recordarás las cosas que te hacían pensar que lo verías en persona y entonces te llega una frase a la cabeza...
"Que gran putada la del messenger".